La primera vez que vi una póliza de seguros le dije a mi madre ¿Pero, de qué me estás hablando? ¿Qué es esto? Mejor llévaselo a alguien que lo entienda, que tal y como lo han escrito no hay quien se aclare. Además pensé, menos mal que estoy estudiando para Ingeniero y no voy a tener que leer una de estas nunca. Mira tú, ¿no quieres sopa? pues toma dos cazos.


Después de pasarme unos tres meses leyendo aquel disparate de pólizas (porque ahora se entienden, pero entonces no había quien consiguiera leer un párrafo completo) y de ir de acá para allá detrás de un perito de los de época (de los de esto es así porque lo digo yo), me lancé al estrellato.

Recuerdo la primera vez que entré yo sólo a una casa a ver un siniestro. Pensé "a ver si hay suerte y está todo bien y no tengo problemas". Pues no, lo tenía todo.

Y todo es eso, "todo": la casa vieja, destrozada y además mal cuidada; la póliza más vieja todavía y peor cuidada; y de los gritos de la asegurada cuando le dije que tenía que reparar ella el baño prefiero no acordarme.

De la pared de la habitación que daba con el baño únicamente se veía el moho, porque de la pintura y del yeso no quedaba nada, y de los ladrillos tampoco quedaba mucho, pero claro, es que tampoco había muchos azulejos en el baño y ya se sabe, si tiras agua a una pared sin azulejos acaba saliendo por el otro lado, y si lo haces todos los días durante varios años pues tendrás que saludar a la flora de la pared llamándola de "usted" cada vez que entres a la habitación.

No todo era culpa de aquella señora. La verdad es que había dado el mismo parte cuatro o cinco veces ya y nadie se había molestado en explicarle por qué aquello no estaba cubierto, se limitaban a enviarle una carta diciendo que no podían hacerse cargo del siniestro. Y es que en una época en la que la máxima de los seguros era "que les den tila" pocos se dignaban a ayudar a ese ente que era el asegurado y que tenía que aguantarse con lo que se le venía encima.

Ahora, gracias a Dios, las cosas han cambiado algo y se tiene más mimo con los asegurados, claro que si no, se largan a otra Compañía y santaspascuasplim.

Yo creo que aquello me lo hicieron a propósito a ver si salía corriendo, y ganas no me faltaron, pero bueno, aquí sigo, peleándome todos los días con el asegurado, la Compañía, los reparadores, los agentes, las pólizas, los abogados, los ordenadores, las webs, el tráfico, el proveedor de ADSL, el tiempo... , y sabe Dios qué nueva responsabilidad tendremos que asumir los peritos para poder sobrevivir en la jungla de los seguros.