Lo primero que hay que tener en cuenta al hacer una póliza de seguros son los capitales.

El capital, para quien no lo sepa, es la declaración de lo que vale la construcción de la vivienda (en el caso del continente) o de lo que hay dentro (en el caso del contenido), no de lo que uno quiere asegurar, sino de lo que valen las cosas. No sirve decir "no, es que yo sólo quería asegurar 10.000,00 € porque el resto no me importa" (para eso hay otra fórmula que es el primer riesgo y que no viene al caso).

El capital para el continente se calcula multiplicando los metros cuadrados construidos por el valor de construcción, claro que esto es en la mayoría de las pólizas, no en todas, y los baremos del precio de construcción pueden variar de unas compañías a otras, pero el caso es que con el capital que tengamos contratado se pueda reconstruir la casa en el caso de que quede destruida, por ejemplo por un incendio (sin entrar en su uno había conectado diecisiete aparatos al mismo enchufe o si el vecino de abajo, harto de las carreras de los niños o el sarao flamenco de los sábados, le ha echado gasolina por debajo de la puerta y la ha prendido, que de todo hay en la viña del Señor).

Quedamos por tanto en que el asegurado tiene que declarar el valor de la vivienda y luego mantenerlo actualizado, es decir que si se cambia de un piso de 70m2 a un chalet de 700m2 no vale con cambiar la dirección de la póliza o si cambian los muebles de Ikea por unos de nogal a medida no se puede quedar el mismo capital para el mobiliario, hay que revisar los capitales y adaptarlos a la nueva situación.

Esto, por supuesto, también vale para los comercios, oficinas, empresas, etc.

El problema si no se tiene esto en cuenta es que luego a uno le pagan en proporción (lo que se llama Regla Proporcional).

¿Y por qué?

Pues porque si uno tiene una casa que vale 300.000,00 € y contrata con una compañía de seguros 100.000,00 € ¿qué pasa cuando hay un siniestro y tenemos 20.000,00 € en daños? ¿Los daños son de los 100.000,00 € que están asegurados o de los 200.000,00 € que no lo están?

En este caso la Ley dice que los daños hay que repartirlos en proporción y la compañía pagará en proporción a lo que tiene asegurado (100.000 / 300.000 = 1/3) y el asegurado el resto, es decir, que en este caso le pagarían un  tercio de los daños y el perito tiene poco que ver, se encuentra un siniestro, una casa y una póliza y tiene que aplicar lo que dice la Ley y la póliza y poco margen hay en estos casos (salvo mentir y decir que la casa es más pequeña, claro que los tramitadores tontos no son y mirar el catastro en Internet también saben).

Me he encontrado con muchos casos sangrantes en este aspecto a lo largo de los años (a cuenta de la compañía, el asegurado, el perito y el mediador, aquí no se salva nadie), unos porque no sabían que esto era así (nadie les explicó las condiciones de la póliza y no se la leyeron), otros por descuido (lo sabían pero se les olvidó revisar los capitales), otros por error al calcular el precio de las cosas y un cuarto grupo (mucho más pequeño) que sabía lo que tenía que hacer pero luego piensan que con protestar todo está arreglado.

Uno de los casos que más recuerdo es el de un incendio de una casa.

Se trataba de un matrimonio con una hija que estaban separados y el marido (asegurado) vivía en una vivienda y la mujer con la hija en otra distinta (la vivienda asegurada).

Ocurrió que se quedó la hija en casa y debió hacer una fiestecilla con algunos amigos y se dejaron una sartén al fuego que se prendió y se quemó toda la cocina y se llenó de humo la casa entera, con lo que hubo que cambiar los muebles de la cocina, pintar la casa entera, llevar al tinte toda la ropa y limpiar todo (suelos, muebles, baños, etc.).

El señor había contratado la póliza cuando la casa era una segunda residencia, así que tenía un capital para mobiliario de 18.000,00 € y su exclamación al entrar en la casa después del siniestro fué: "¿pero qué han metido éstas aquí?"

Depués de revisar toda la vivienda y ante la existencia también de infraseguro en continente (lo que gracias a Dios pudimos solventar al existir un seguro de incendio con la hipoteca), hicimos un cálculo pormenorizado de preexistencias en contenido (lo que debería haber estado asegurado) de 101.000,00 €, cálculo realizado entre el asegurado y yo, y firmado por ambas partes después de mucho pelearnos y regatear el precio de las cosas. Y es que tuve que hacer tres visitas a la casa antes de quedar conformes con las preexistencias: la primera cuando le expliqué la situación y empezamos a calcularlas, la segunda cuando al empezar a subir las preexistencias de 50.000,00 € me echó de la casa (los gritos se oyeron hasta en la isla Perejil) y la tercera cuando por fin pudimos terminarlas y llegar a un acuerdo.

Ni que decir tiene que de los 21.000,00 € que había en daños al contenido se le pagaron 3.742,57 €, con lo que el asegurado al final se quedó conforme ya que podíamos haber sido mucho más estrictos en el cálculo de las preexistencias y haberle pagado todavía menos.

Este es uno de los casos en los que menor proporción de los daños he visto que pagaba la compañía y fue por descuido, por no darse cuenta de que al pasar de ser segunda residencia a vivienda habitual metieron muchos más muebles, ropa, etc.

He visto otros que a mi entender son peores, como el de un alto directivo de una empresa que tenía en su chalet de 650m2 (en una planta) 30.000,00 € asegurados en contenido, y nos reclamaba por un robo 50.000,00 €. Por supuesto en la casa quedaban todos los muebles, electrodomésticos, aparatos electrónicos, ropa, objetos de decoración,... (no comment).

Y yo ¿cómo me quedo? pues en contra de lo que mucha gente piensa a mí ni me va ni me viene lo que paga la compañía al asegurado, lo que me interesa es que el trabajo esté bien hecho y se pague lo justo, y en estos casos es muy difícil quedarse tranquilo cuando hay 21.000 € en daños y se pagan menos de 4.000 €, que uno tiene su corazoncito.

¿La solución? Por favor, leamos las pólizas al contratarlas, expliquémoslas al venderlas y apliquémoslas bien en caso de siniestro.

Es como cuando uno compra un coche y le explican cómo funciona y que las revisiones son cada 15.000km. Entonces va y hace las revisiones en su momento, no espera a que se le rompa el coche y dice "Es que no me han llamado del taller para que haga la revisión". Ya se sabe que hay que hacerlas porque se lo han explicado. Pues aquí igual, si a uno le explican bien cómo va la póliza (o se la lee) luego no podrá decir que nadie se lo había contado.

Y la próxima vez os cuento cómo NO hay que intentar hacer un fraude.