Os decía que íbamos a hablar de cómo no hacer fraudes.

Mucha gente no se da cuenta de que cometer un fraude es algo muy serio y aunque las compañías de seguros no suelen denunciar a alguien que comete un fraude (la mayoría prefieren quedarse con el cliente) a veces sí se hace.

El fraude más común es el fraude en la contratación: ocurre algo, no tenemos seguro y nos hacemos un seguro para dar después el parte y que nos lo cubran.

En este caso no es muy recomendable dar el parte a la semana siguiente porque "huele mucho". Lo suyo sería dar el parte varios meses después, claro que entonces si interviene perito puede darse cuenta de que el siniestro no acaba de ocurrir.

Duda cruel ¿qué hacer, hay un término medio? pues no, lo más probable es que la compañía se de cuenta de que se trata de un fraude y si puede que excluya el siniestro y entonces nos quedará el sambenito para siempre y cada vez que tengamos un siniestro nos mirarán con lupa y eso no conviene.

Lo siguiente más común es intentar meter daños que no son del siniestro como si lo fueran.

Por favor, no intentemos colar el cerco que ha dejado la maceta en el parquet del salón como unos daños causados por la gotera que nos ha hecho el vecino del tercero en la cocina.

- El asegurado: "Verá usted, señor perito, es que cuando llegué a la cocina me resbalé con el agua, salpicó, abrió la puerta del salón, torció a la derecha y cayó en la esquina y claro, yo no me di cuenta y puse la maceta encima y con el tiempo se ha puesto oscuro y se ha podrido el parquet"

- El perito: "¿Pero el siniestro no fue antes de ayer?"

- No comment

Esto pone de uñas al perito, que se cuestiona qué más están intentando colarle y ya no se cree nada.

Tampoco intentemos justificar cosas que no son necesarias. El caso más claro de esto es uno que tuve hace un montón de años, el del bote saltarín:

Se trataba de una rotura de la tapa de una cisterna. Según el asegurado se cayó un bote de una estantería que había encima (cierto) rompiendo la tapa, rebotó y cayó contra la tapa del asiento haciendo que se soltasen los tornillos (?), rebotó otra vez y cayó sobre el bidé produciendo un picotazo (sí que tenía energía el bote ese), rebotó de nuevo cayendo al suelo y produciendo un picotazo en una baldosa (¿pero todavía no se ha roto???), rebotó otra vez y entró dentro de la bañera haciendo dos picotazos (vamos que en una carrera gana hasta al conejito de Duracell), pero no queda ahí la cosa, rebota de nuevo y sale de la bañera rompiendo otras dos baldosas y saliendo al final del baño y dando un picotazo en una tablilla del parquet.

O sea que había que cambiar todos los sanitarios, la bañera, el suelo del baño, reparar el parquet y lijar y barnizar toda la casa.

Seamos serios, ante esta sarta de barbaridades uno ya se plantea si el bote no lo ha tirado a propósito el señor para que se le reforme la vivienda.

La tapa de la cisterna estaba cubierta, el resto de sanitarios también por estética, porque no había ya el mismo modelo y la póliza lo cubría. La bañera era de chapa y la póliza excluía la bañera, tanto los picotazos como la sustitución por estética, y el suelo no estaba cubierto aunque hubiera bailado un zapateado el bote ese.

Bastaba con haberse molestado en leer la póliza y reclamar los daños estéticos y no liarse con semejante historia.

Los casos más gordos de fraudes con todas las de la ley los dejo para otro día, que se me está haciendo tarde.