23 de Mayo, 2012, 14:47: SeguroquesiGeneral

En el mercado de los seguros intervienen varios "elementos".

En primer lugar, como es evidente, estamos ante un contrato celebrado entre una compañía y una persona (física o jurídica), que son los principales actores del tinglado.

La compañía por su parte quiere ganar dinero y si bien es cierto que históricamente se han utilizado métodos poco éticos para aumentar los beneficios también lo es que las compañías no trabajan de espaldas a la sociedad y han aprendido (o están en ello) que produce mayores beneficios dar un buen servicio a sus clientes que intentar racanear.

Por otra parte está el asegurado, que lo que quiere es no tener que gastar dinero en algo y que lo arregle la compañía. Aquí también podríamos decir que si bien antes el asegurado se aguantaba con lo que decía la compañía, ahora se reclama todo y se está viendo una tendencia a reclamar "de más", es decir que si uno hace una búsqueda de noticias de seguros, la mayoría hablan de fraudes cometidos por asegurados (también es cierto que de cara a los medios de comunicación da bastante juego y eso puede hacer que se dé más importancia a este tipo de noticias de la que realmente tienen).

Tenemos que llegar por tanto a un acuerdo entre la compañía y el asegurado.

Entre ambos se encuentra por un lado el mediador (agente o corredor) que es quien vende la póliza y por otro el perito, que interviene en los siniestros.

Los agentes pueden ser exclusivos (venden únicamente pólizas de una compañía) o vinculados (venden pólizas de varias compañías). Ambos tienen un contrato con la compañía para vender sus productos. Por otra parte están los corredores, que también venden los productos de cualquier compañía pero no tienen contrato con ella.

No se debe confundir a los agentes y los corredores con la compañía. Muchas veces se dice de ellos que tiran para la compañía y nada más lejos de la realidad: su cliente es el asegurado y es a quien protegen (principalmente haciendo bien su trabajo, aunque algunos no lo hagan).

El último "elemento" que aparece en este tinglado es el perito.

Del perito también se dice muchas veces que defiende los intereses de la compañía y tampoco es cierto (al menos en muchos casos).

Como en todo lo anterior hay peritos y peritos, pero en muchas ocasiones (si no hay agente o corredor) el perito es quien realmente está de parte del asegurado, porque puede ver alguna circunstancia que haga que un siniestro que de primeras ha excluido la compañía acabe con cobertura.

Si el perito hace bien su trabajo lo que hace es determinar la indemnización que corresponde realmente al asegurado, sin tirar ni para un lado ni para el otro, porque no pertenece a la compañía y le da igual si pagan más o menos al asegurado.

Si un perito propone pagar de menos a un asegurado, el asegurado reclamará y si el defensor del asegurado da la razón a éste, la compañía no tendrá una buena opinión del perito.

Por otra parte si propone pagar de más le harán una auditoría y tampoco quedará muy bien a ojos de la compañía, así que no le merece la pena hacer las cosas mal.

Interesante ¿no? la virtud está en el medio.

14 de Mayo, 2012, 19:49: SeguroquesiGeneral

Aunque ya hablé en otra ocasión de las instalaciones privativas y comunitarias no puedo resistirme a volver a tratarlo a raíz de la sentencia de un juicio que me han enviado y al que tuve que asistir como perito hace poco.

Se trataba de una rotura de un latiguillo que iba desde el contador de una vivienda hasta una tubería situada en el mismo cuarto de contadores, que estaba en la planta baja del edificio, junto al ascensor. Después la tubería subía hacia en techo, atravesaba el pasillo comunitario por el techo y entraba a la vivienda por la cocina.

Se rompió el latiguillo produciendo varios daños a las zonas comunes del edificio e inundando varios trasteros y todo lo que había en ellos, así que la administradora del edificio reclamó al propietario del piso, por lo que me enviaron a ver el siniestro.

El Artículo 3, apartado a) de la Ley de Propiedad Horizontal, que está basado en el artículo 396 del Código Civil, establece que para que un elemento sea privativo de una vivienda tiene que darle servicio en exclusiva y estar dentro de su espacio privado.

En principio no parece muy lógico, pero el legislador pensó que era lo más adecuado y la Ley es lo que dice, por lo que al estar el latiguillo en una cuarto de contadores fuera de la vivienda y al que el asegurado no tenía acceso informé a la administradora de que el elemento era comunitario y debía dar parte a la compañía de seguros de la comunidad.

La administradora consultó con el Colegio de administradores de fincas donde le dijeron lo mismo y con esa información abrió parte en su compañía. Estos se hicieron cargo de los daños en las zonas comunes (no de los trasteros) y no se les ocurrió otra cosa más que reclamar a la compañía del piso los daños que habían pagado.

Desde esta compañía se rechazó el siniestro, se les remitió mi informe y todos los documentos necesarios para que entendieran que debían asumir el siniestro, sin embargo, como la póliza de la comunidad definía los elementos privativos como aquellos que daban servicio a una vivienda en exclusiva (lo que no está de acuerdo con la Ley) decidieron plantear un juicio.

El resultado (si alguien quiere le puedo remitir la sentencia) es que la compañía de la comunidad ha pagado más de cuatro mil euros en costas cuando la reclamación que hacían a la compañía del piso era de mil quinientos euros.

Y todo por encabezonarse en que prevalecía la letra de la póliza sobre la Ley.

Alucinante ¿no?