Ana está derrotada. Después de un día infernal de final de unas vacaciones infernales en las que su novio acabó liándose con la estreñida de su ex novia - Yo tengo una agencia de seguros, si quieres que te haga uno para cubrirte las roturas de corazón me lo dices  (si será guarra) - llegó a casa con toda la ropa oliendo a la humedad de los armarios de la maldita casa que habían cogido para veranear.

Después de rebuscar un rato entre la ropa y decidir que no podía ponerse nada que tuviera semejante olor tuvo que ponerse el minicamisón que le regalaron sus amigas en su último cumpleaños: mini y además de conejitos rosa. Menos mal que nadie iba a verla.

Así que una vez encontrado algo que ponerse apagó todas las luces, cerró las persianas y se metió en la cama a dormir por lo menos dieciocho horas.

[Plic]

Algo la despertó, como esa sensación que tienes a veces de que pasa algo y no sabes lo que es.

[Plic]

¡Qué sensación ni qué narices! Acababa de caerle una gota en la nariz. Se bajó de la cama.

[Splotch]

Estupendo, los dos pies nadando. Se acercó hasta la puerta y encendió la luz. El espectáculo era maravilloso, una lluvia cayendo desde su techo, el suelo inundado, las maletas flotando y el colchón empezando a mojarse.

- Cagoen…, seguro que los nuevos que se mudaban el fin de semana se han dejado la bañera abierta

[Plom, plom, plom]

- Y ahora llaman a la puerta, a ver si encuentro la bata

[PLOM, PLOM, PLOM]

-  ¡Ya va, qué prisas! Y la bata empapada, tendré que coger la que tiene aquí mi madre de los años sesenta, si es que ya no puede pasar nada más

[CHAS]

- La luz, no si tenía que ser

[PLOM, PLOM]

- ¡QUE YA VOY, CARAJO!

¿Dónde estarán las zapatillas? ¡No! En la maleta que está flotando vaya usted a saber por dónde. Vaalee. Cojo las zapatillas de conejitos a juego con el camisón.

Continuará...