Dios, no, ¡qué repelús!, es el vecino de abajo, 150kg en canal, con camiseta blanca (bueno cuando la compró debía serlo) de tirantes y una colilla de puro rechupada en un lado de la boca.

- ¡Oye bonita, que me estás empapando la casa!

- Mira Paco, yo no soy, viene de arriba, deben ser los nuevos

- Claro y voy yo y me lo creo, aparta

Y de un empujón entró a la casa.

- Enciende las luces que no veo

[Chof] [PATAPOM]

- ¡Cago en el demonio colorao!¡NIÑAA, llama una ambulancia, que me he roto el culo! Te voy a meter una denuncia que te vas a enterar

¡Anda, si tengo una linterna en la entrada!. La cojo y me acerco al cuarto. Indescriptible. El Paco está caído de culo y se ha agarrado a mi edredón para levantarse y claro, se ha vuelto a caer enredándose en el edredón y parece un león marino mareao bocarriba.

- A ti te voy a denunciar yo, que encima me estás destrozando el edredón. Mira - apunto la linterna al techo - ¿ves como viene de arriba?

Cojo el teléfono y llamo al 112. Después de 23 minutos de explicaciones me dicen que me mandan una ambulancia.

- Paco, que ahora viene una ambulancia, voy a subir a ver qué demonios pasa arriba

Por si llegan los de la ambulancia dejo la puerta de casa abierta rezando porque la visión del Paco sea suficiente para hacer que salga huyendo el ladrón más pintado.

Los gritos de Paco me acompañan mientras salgo. No entiendo cómo no está toda la comunidad en la escalera cotilleando.